Pilar, la mamá de una buenísima amiga, teje divinamente y su hija quería darle una sorpresa para su cumple: una tarta muy especial que reflejase su hobby. Ella hace muchas cositas monísimas para niños así que los colores de los ovillos han sido el rosa y el azul.
La verdad es que entiendo a Pilar, yo he tejido también a veces y echo de menos tener tiempo para hacerlo, es muy satisfactorio llevar una bufanda, un jersey, unos guantes o lo que sea tejidos por ti misma o poder regalar monerías a tus sobrinos, nietos...
En la versión anterior de esta tarta, puse los ovillos en una lata, esta vez he intentado hacer una cesta de mimbre. Entre los ovillos y la cesta he acabado con los brazos molidos. Menos mal que compré la jeringa para pastas de azúcar, que si no, todavía estaría haciendo churritos...
Segunda tarta hecha al 20% de facultades. Tengo que seguir practicando lo del aspecto cesta. Es de lo más laborioso, igual que los ovillos. ¿Habrá alguna forma de hacerlo más fino y más rápido? A lo mejor hubiera sido buena idea hacerlo con buttercream pero no soy nada ducha en el manejo de la manga... Bueno, el caso es que a Pilar le haya hecho ilusión y que haya disfrutado en compañía de su familia de esta tarta tan especial encargada y hecha con todo el cariño .
¡¡¡ Felicidades, Pilar !!!